¿CUÁNDO Y POR QUÉ SURGE LA VERGÜENZA? MDM PSICOLOGÍA
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¿CUÁNDO Y POR QUÉ SURGE LA VERGÜENZA?

La vergüenza es un afecto primitivo, ligado al narcisismo, la autoestima y las relaciones sociales.

El narcisismo se puede definir como el deseo de ser especial para aquellos/as que son importantes para nosotros/as. Este deseo es natural y universal, pero nos coloca en un lugar de constante comparación. Ésta se puede resolver en forma de aprobación o rechazo, y puede tener en cuenta nuestro propio criterio o la opinión ajena.  Cuando percibimos desaprobación u obtenemos una evaluación negativa, aparece la vergüenza.

En la infancia, recibimos reconocimiento, indiferencia o exigencia a través de la mirada de nuestros/as cuidadores o figuras de apego. En función de qué sea lo que recibimos, aprenderemos (o no) que somos valiosos/as a pesar de nuestra imperfección y que podemos confiar, en términos generales, en nosotros/as mismos/as, los/as demás y el mundo.

Vergüenza.

¿Cuándo empezamos a ser conscientes de la mirada del Otro? Esto ocurre alrededor de los 18 meses. Antes, el bebé no es capaz de percibirse diferente a sus figuras de apego. Pero a partir de esa edad, buscará la aprobación de sus cuidadores como forma de regularse. Entonces, aún no habrá desarrollado una memoria clara, por lo que se dice que la vergüenza es un afecto primitivo y que tiene que ver con lo que uno/a es, no tanto con lo que uno/a hace (como ocurre en la culpa). En realidad, esto tiene una función social, ya que necesitamos de las reacciones de los demás para sobrevivir. La vergüenza nos avisa de si nuestras relaciones sociales están en peligro.

El problema con la vergüenza aparece cuando la expectativa de lo que debemos ser dista mucho de lo que realmente somos. Ahí pueden suceder dos cosas: que dirijamos el malestar hacia afuera o hacia dentro. Cuando ponemos la tensión entre nuestro Yo real y nuestro Yo ideal fuera de nosotros/as mismos/as, pueden aparecer emociones secundarias como la envidia, el resentimiento, el deseo de venganza o la furia narcisista. Cuando, por el contrario, la colocamos dentro de nosotros/as, lo que aparecen son emociones más pasivas e inhibitorias, como la humillación, la timidez, el deseo de ser invisible o, incluso, problemas más graves como la fobia social.

La vergüenza aparece cuando somos conscientes de nuestra vulnerabilidad, en presencia de otras personas.

Para Andrew P. Morrison (1984), psiquiatra y psicoanalista que ha estudiado vastamente la vergüenza, ésta es “el afecto que refleja el sentimiento de fracaso o de déficit del self”. Es una emoción muy invalidante e invasiva. “Soy un completo fracaso” es lo que la vergüenza nos dice después de cada fallo.

Teniendo en cuenta que se trata de un afecto universal y que aparece en muchas ocasiones de forma inconsciente, ¿cómo podemos manejar la vergüenza?:

  • Reconociendo nuestra vulnerabilidad: Esto es, transitando la desilusión por sabernos imperfectos/as y aceptar que, en la relación con nuestros iguales, nuestras virtudes y nuestros defectos pueden evidenciarse. Y eso no compromete nuestro valor como personas.
  • Reduciendo las demandas del Yo ideal: El autoconocimiento es fundamental para ir ajustando los objetivos que nos proponemos, para que no disten mucho de nuestras habilidades.
  • Entendiendo la función social de la vergüenza: Desde muy pequeños/as este afecto nos ayuda a saber por dónde sí y por dónde no. Nos ayuda a regularnos y a mantener nuestros vínculos.
  • No generalizando ni fusionándonos con la emoción: Podemos desarrollar estrategias cognitivas para cuestionar los pensamientos automáticos que aparecen cuando estamos avergonzados/as y que nos hacen creer que somos lo que sentimos y que nuestros fallos son estables y generalizados.
  • Desarrollando la autocompasión: Cuando no hemos tenido una mirada compasiva y narcisizante en la infancia, nos toca desarrollarla como adultos/as. Hay una parte muy importante de automaternaje y autoaceptación incondicional en el abordaje de la vergüenza.

Todas las emociones tienen su función. La vergüenza, también. Sin embargo, es un afecto que puede invadir nuestro ser y nuestro modo de estar en el mundo. Por ello, cuando la intensidad, la duración o la frecuencia son elevadas, puede ser de ayuda consultar con un/a profesional.  

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Bibliografía:

Cataluña, D. (2022, February 22). Vencer la vergüenza. Instituto Europeo de Psicología Positiva. https://www.iepp.es/verguenza/

Morrison, A. P. (2008). Fenómenos Narcisistas y Vergüenza. Clínica e Investigación Relacional, 2 (1): 9-25.

Orange, D. M. (2005). ¿Vergüenza de quién? Mundos de humillación y sistemas de restauración. Revista Aperturas Psicoanalíticas. https://aperturas.org/articulo.php?articulo=0000338&a=Verguenza-de-quien-Mundos-de-humillacion-y-sistemas-de-restauracion&msclkid=ad866a4eaf5f11ec845a5f4e19f7dd6c

Paz, M. A. (2005). Vergüenza, narcisismo y culpa en psicoanálisis. Psicología psicoanalítica del self. Revista Aperturas Psicoanalíticas. https://aperturas.org/articulo.php?articulo=0000356&msclkid=817073d3af5f11ecb290da5d4a3b6406

Rodríguez, C. (2008). La vergüenza como antecedente de la culpa. . Clínica e Investigación Relacional, 2 (1): 41-45.


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