MENTE SABIA: INTEGRANDO LA RAZÓN Y LA EMOCIÓN.
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MENTE SABIA: INTEGRANDO LA RAZÓN Y LA EMOCIÓN.

Todos tenemos una “mente sabia”, sólo hay que conectar con ella.

El concepto de “mente sabia” fue desarrollado por Marsha Linehan (1993) en su terapia para el tratamiento de las personas diagnosticadas de trastorno límite de la personalidad: la terapia dialéctico conductual. Esta terapia tiene entre sus objetivos la regulación del afecto, el aprendizaje de habilidades y la aceptación del cambio como algo inherente a la vida.

Podemos diferenciar nuestra “mente emocional” y nuestra “mente racional”.

Mente sabia: integrando la razón y la emoción.

Cuando estamos con la “mente emocional” activada, percibimos lo que nos pasa en función de lo que sentimos en ese instante. Si nuestras emociones son muy intensas, podemos distorsionar la interpretación que hacemos de las situaciones y de nuestras circunstancias y actuamos “en caliente”. Pero, también, podemos encontrar la motivación, la pasión y la energía que necesitamos para alcanzar nuestras metas, para ayudar a los demás o para sobreponernos a las dificultades.

Por otro lado, cuando se activa nuestra “mente racional”, observamos nuestra vida desde la lógica y el empirismo. Nos centramos en los hechos y en la razón, dejando aparcadas las emociones, y actuamos “en frío”. Este estado nos permite llevar a cabo planes, seguir instrucciones, dirigir equipos y tareas, etc.

Ambos estados tienen sus funciones y beneficios. Por ello, aunque a veces podamos anhelar desactivar alguno de ellos, necesitamos tanto de la razón como de la emoción para vivir. Nuestro objetivo último sería integrarlos, aunque no alcancemos la “mente sabia” a cada momento.

Para integrar la emoción y la razón disponemos de las llamadas “habilidades básicas de conciencia”.

Las habilidades básicas de conciencia se dividen en dos: habilidades “qué” y “cómo”.

Las habilidades “qué” tienen como objetivo desarrollar un estilo de vida centrado en el aquí y el ahora, haciendo hincapié en la toma de conciencia de nuestras emociones y pensamientos para poder decidir nuestra conducta de una forma que nos acerque a lo que queremos conseguir. Incluyen observar, describir y participar:

  • Observar significa atender a lo que experimentamos, pensamos y sentimos en cada momento.
  • Describir supone ponerle palabras a aquello que observamos.
  • Participar implica permitirse entrar y dejarse envolver por cada experiencia, fluir al realizar actividades y tareas.

Las habilidades “cómo” nos indican, precisamente, cómo observar, describir y participar de nuestras experiencias. La manera en que se nos insta a vivir cada momento es sin juicio, haciendo las cosas de una en una y centrándonos en lo que funciona en cada situación:

  • No emitir juicios supone no etiquetar las cosas como “buenas” o “malas”, ni evaluar si lo que sentimos o hacemos es lo que deberíamos o no.
  • La unicidad mental significa evitar la multitarea y centrar nuestra atención en el aquí y el ahora. Esto es, evitar hacer varias cosas a la vez. Por ejemplo, si estamos comiendo, no hacer nada más simultáneamente y fijarnos en nuestras sensaciones mientras comemos.
  • La efectividad se deriva de la ausencia de juicio y nos invita a hacer lo que funciona en cada situación, adaptándonos a las circunstancias, sin quedarnos estancados en cómo deberían de ser las cosas en un mundo justo e ideal. No significa renunciar ni resignarse, pero tampoco intentar arreglar todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Es elegir nuestras batallas desde la aceptación de lo que podemos cambiar y lo que no, y responder en consonancia.

La “mente sabia” es más que un razonamiento y más que una sensación. Es ver algo con claridad y mantener dicha visión en el tiempo, aunque nuestro estado emocional o conocimientos varíen. Cuando eso ocurre, experimentamos la certeza de que algo es válido para nosotros y una sensación de coherencia vital que nos aporta serenidad.

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Bibliografía:

De la Vega-Rodríguez, I. y Sánchez-Quintero, S. (2013). Terapia dialéctico conductual para el trastorno de personalidad límite [Dialectical behavioral therapy in borderline personality disorder]. acción psicológica, 10(1), 45-56. http://dx.doi.org/10.5944/ap.10.1.7032

Linehan, M. M. (2003). Manual de tratamiento de los trastornos de personalidad límite. Paidós.


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