DUELO: ¿ES NORMAL LO QUE SIENTO? - MDM Psicología Clínica
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DUELO: ¿ES NORMAL LO QUE SIENTO?

CUANDO ATRAVESAMOS UN PROCESO DE DUELO PUEDEN APARECER EMOCIONES, SENSACIONES, PENSAMIENTOS Y CONDUCTAS DESCONCERTANTES, PERO NO POR ELLO PATOLÓGICAS.

El duelo se podría definir como el proceso de curación psicológica ante una pérdida de alguien o algo a lo que estábamos apegados. Dicha pérdida nos confronta con una realidad que no esperábamos y/o no deseábamos y produce cambios sustanciales en nuestra forma de vivir. Ante esto, necesitamos tiempo. Tiempo para llorar la pérdida, para aceptarla y para adaptarnos a ella. Pero no siempre nos damos el tiempo que necesitamos para sanarnos (así como sí lo hacemos para heridas físicas). En ocasiones, nos puede costar permitirnos sentir algunas emociones, preferimos no pensar o no nos reconocemos en algunas conductas. Pero, dichas emociones, pensamientos y conductas son precisamente las que nos van a permitir completar el proceso de duelo sin complicaciones posteriores.

A CONTINUACIÓN, ENCONTRARÁS UN LISTADO DE LAS MANIFESTACIONES NORMALES DEL DUELO.

Sentimientos:

  • Tristeza.
  • Enfado.
  • Ansiedad.
  • Culpa y autorreproche.
  • Impotencia.
  • Shock e insensibilidad.
  • Fatiga, apatía e indiferencia.
  • Anhelo.
  • Soledad emocional.
  • Alivio.

Siguiendo este listado, cabe señalar que la emoción más común y temida suele ser la tristeza. También es posible sentir frustración si nos damos cuenta de que no podíamos haber hecho nada para evitar la pérdida. A pesar de ello, puede que durante un tiempo demos vueltas a lo que ocurrió, buscando porqués y tratando de explicar lo inexplicable. Las pérdidas nos confrontan con nuestra vulnerabilidad y hacen tambalearse nuestras fantasías de control, lo que puede generarnos diferentes niveles de ansiedad e inseguridad en nuestras capacidades y recursos de afrontamiento. Además, si bien el apoyo social ayuda a mitigar el sentimiento de soledad, existe un tipo de vacío emocional que la persona en duelo tiene que ir llenando por sí misma.

No es incompatible sentir tristeza y echar de menos con sentir alivio, cuando la pérdida supone el fin de una situación que nos estaba causando sufrimiento. Por otro lado, cuando la intensidad de las emociones es elevada (lo que suele ocurrir al principio del duelo) podemos llegar a bloquear las emociones temporalmente. En tanto en cuanto esto nos proteja de un desbordamiento y no se perpetúe, no hay razón para considerarlo algo patológico.

Sensaciones físicas:

  • Nudo en el estómago o en la garganta.
  • Sequedad de boca.
  • Opresión torácica.
  • Dificultad para respirar.
  • Hipersensibilidad al ruido.
  • Sensación de despersonalización.
  • Debilidad muscular.
  • Falta de energía.

Aunque muchas veces pasamos por alto las manifestaciones fisiológicas de nuestras emociones, éstas forman parte importante del proceso de duelo y no es infrecuente que aparezcan mientras elaboramos las pérdidas.

Pensamientos:

  • Incredulidad.
  • Falta de concentración y de memoria.
  • Preocupación y pensamientos obsesivos sobre cómo recuperar aquello que se ha perdido.
  • Sentido de presencia.
  • Alucinaciones auditivas y visuales.

Cuando nos enteramos de una pérdida (ya sea porque nos comunican el fallecimiento de un ser querido, nos dan un diagnóstico médico grave, nos despiden o nos dejan, por ejemplo) podemos pensar inicialmente que no es cierto. Este pensamiento puede ir dando paso a rumiación sobre cómo recuperar la salud, el trabajo o la pareja y puede ir acompañado de dificultad para concentrarse en otras cosas. En el caso del fallecimiento de seres queridos, en algunos momentos pueden tenerse sensaciones de que la persona está de alguna manera con nosotros (en este sentido influyen mucho las creencias personales respecto a la muerte, la religiosidad y la espiritualidad).

Conductas:

  • Dificultades para conciliar el sueño o mantenerlo.
  • Sueños vívidos.
  • Alteraciones en el apetito.
  • Suspiros.
  • Llanto.
  • Buscar o llamar en voz alta a la persona que hemos perdido.
  • Aislamiento social y del mundo externo.
  • Evitación de todo aquello que recuerde la pérdida.
  • Visitar lugares o guardar objetos que recuerdan aquello que se ha perdido.
  • Exceso de actividad.

En relación a esta lista de conductas frecuentes cuando estamos atravesando un duelo, cabe matizar que las dificultades en el sueño suelen ser la dificultad para quedarse dormido y el despertar de madrugada, asociados a emociones o pensamientos sobre la pérdida. En cuanto a la alimentación, se observa con mayor frecuencia una pérdida de apetito, si bien cada persona es única y puede darse también un incremento de la ingesta.

Durante el proceso de duelo se deben aprender a manejar algunos aspectos que pueden resultar paradójicos. Por un lado, la evitación y la aproximación al dolor da lugar a conductas muy diversas: hay personas que se sienten incapaces incluso de cambiar de lugar las pertenencias del ser querido, pero hay otras que se deshacen de todo inmediatamente. Por otro lado, el miedo a olvidar nos hace aferrarnos a los recuerdos de forma vívida y constante, hasta que somos capaces de recolocar y relacionarnos con aquello que hemos perdido de forma más serena y dotada de significado. Además, puede aparecer mucha ambivalencia y contradicción respecto al deseo de estar solos y acompañados.

Las reacciones emocionales, fisiológicas, cognitivas y conductuales ante una pérdida pueden ser muy diversas. En general, la frecuencia e intensidad suelen ser mayores al principio e ir desapareciendo con el tiempo.

Recuerda que este listado es una orientación y no sustituye a la valoración por un profesional. Si crees que puedes necesitar ayuda o quieres solicitar acompañamiento en tu proceso de duelo, puedes ponerte en contacto conmigo a través de esta misma web.

Si conoces a alguien que está pasando por un proceso de duelo y quieres saber cómo ayudarle, te invito a leer mi artículo 6 ideas a tener en cuenta al acompañar a una persona en duelo, publicado en el portal Psicología y Mente.

Bibliografía:

Worden, J. W. (2004). El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y terapia. (2a Ed. revisada). Barcelona, España: Paidós.


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